El ejercicio, parte de su vida Si supiésemos lo que para su fisiología y carácter significa una hora de correr detrás de una pelota de goma o estar persiguiendo piñas o tal vez, jugar con un palo al aire libre hasta la casi extenuación. Seguramente que buscaríamos este tiempo que siempre nos falta para dedicárselo a nuestro compañero. El problema real es que adaptamos demasiado la vida del perro a nuestros horarios y a nuestras costumbres. Ya desde la edad temprana de cachorro, las exigencias de nuestras vidas, hacen que marquemos los horarios de sus comidas, de sus horarios de salir hacer sus necesidades y por su puesto de sus tiempos de recreación y ejercicios. No contemplamos salvo honrosas excepciones, la posibilidad, ya no de adaptarnos totalmente a las necesidades del can, si no a dedicarle el tiempo que necesita. Inclusive muchas veces adquirimos el cachorro con la intención de sentirnos en la obligación de sacarlo a pasear y de esa forma hacer nosotros también hacer el necesario ejercicio, pero en general, esto nunca sucede. El sistema músculo-esquelético del perro tiene unos requerimientos mínimos y estos, para el normal desarrollo físico del animal, deben ser satisfechos. Ello no quiere decir, no obstante, que desde el mismo momento que el cachorro entra en su nuevo hogar deba ser sometido a excesivo ejercicio o a pruebas física que, lejos de ponerle en forma, pueden dañar seriamente su anatomía para toda la vida. Todo debe ser administrado en su justa medida. De igual forma, la salud "mental" del perro varia considerablemente entre los que disfrutan de sesiones de ejercicios diarios a los que estos momentos se reducen al fin de semana o, peor aún, no disponen de ellos. Los perros en cuadrados en el primer grupo, en general, son perros alegres, equilibrados, con un comportamiento apacibles, nada destructivos con el mobiliario domestico, nada dados a tener reacciones "incomprensibles", en una palabra son perros estables. Por supuesto que no puede generalizarse, por lo que el grado de estabilidad viene marcado también por otros factores como pueden ser la raza, el sexo, el entorno familiar y del lugar escogido para sus paseos, etc. Por el contrario los perros poco o nada habituados a salidas más o menos prolongadas, suelen ser perros con un grado de excitabilidad notable, inquietos, con algún que otro problema de destructividad domestica y, sobre todo, poco controlables cuando llega el día de salir. Son tantas las ganas y es tanta la energía acumulada que resultan ser perros difíciles de controlar, lo que supone un dolor de cabeza añadido para el dueño, lo cual revierte, no pocas veces, en salir aún menos de lo que debería, agravándose, de esta manera el comportamiento del perro. Desde el punto de vista médico está más que demostrado y esto lo saben bien los dueños que así lo han experimentado el mejor desarrollo muscular y óseo de los perros a los cuales se les ha sometido a ejercicios progresivos desde la edad de cachorros. La musculatura y el sistema óseo crecen armónicamente y son poco o nada propensos a sufrir alteraciones a estos niveles. Por cuanto podemos afirmar que tanto las vacunaciones como los tratamientos antiparsitarios son indispensables para la salud de nuestra mascota, pero el ejercicio físico es excelente e indicado para una buena estabilidad psico-física. Por suerte estamos en una ciudad que nos permite hacer prolongados paseos por lugares abiertos, soleados y arbolados, como así también y para aquellos que son algo más atletas, poder correr las tradicionales correcaninatas que organizan el Centro Náutico del Fuerte y la Asociación Canina Tandilense. |
Mascotas
& Cía: www.mascotasycia.com.ar
Buenos Aires Argentina |