¿Puedo tener varias mascotas? Las peleas serias entre perros de familia normalmente tienen sus raíces en la manera en que las personas reaccionan a los primeros signos de amenaza entre las mascotas. Crear o vivir en un hogar con varios perros puede ser una experiencia satisfactoria y pacífica, o puede estar repleta de peleas, problemas, y miedos. En esta nota encontrará información que le asistirá en el caso que Ud. esté considerando incorporar un nuevo perro a su familia, o si ya vive en una casa con varios perros. No hay una segunda oportunidad para una buena presentación... La hora de las presentaciones Realizar las presentaciones en forma correcta puede hacer una gran diferencia en si la paz reinará desde el principio, o si las peleas comenzarán inmediatamente. En lo posible, presente a dos perros en un entorno neutral, como puede ser un parque, una plaza o un lugar abierto y distendido. Pida la ayuda de un asistente, preferentemente un miembro de su familia, para que le ayude a manejar una de las correas. Ud. debe mantener a cada perro con su correa floja; la tensión en la correa comunica una necesidad de tener cuidado, y el riesgo de peligro. Mantenga un lenguaje corporal relajado y tranquilo. Permita que los perros se huelan, y que caminen en círculos, uno alrededor del otro. Trate de mantener las correas tan desenredadas como se pueda, y camina junto al perro. No transmita tensión, ansiedad, ni temores a través de las correas. Felicite a cada perro en forma calmada. Luego sepárense cada uno con un perro, regresen, y permitan a los perros repetir los saludos. Este procedimiento es importante hacerlo varias veces hasta que los perros se sientan cómodos y relajados. Regresen a casa y permita que el perro que ya vivía en la casa ingrese primero a la misma y luego al jardín. No llene al nuevo perro de afecto y de atención. En su lugar, permítale encontrar su propio lugar en la «jauría» familiar, y que sus acciones sean calmadas, normales, y reconfortantes. La paz y la jerarquía se mantienen mediante demostraciones, o sea sin necesidad de llegar a peleas. Ud. debe interpretar correctamente el lenguaje corporal canino. Es muy diferente que el nuestro. En lo posible, un Médico Veterinario, es quien nos podrá asesorar en cuales son los gestos, ladridos o posiciones que adoptan los perros en las diferentes situaciones, ya sean de juego, o de una posible pelea. Aprender a leer y a comprender el comportamiento de tu perro te ayudará a decidir cuándo es momento para intervenir en una situación determinada. Esto es muy importante cuando ves dos perros interactuar entre sí las primeras veces. Algunos gestos y posturas son normales, y deberían ser ignoradas, a menos que desencadene en una pelea seria. Reverencias de juego, ladridos, giros, e incluso mordidas suaves son buenas señales de que los perros se están aceptando mutuamente como compañeros de juego. También podrían perseguirse. Estas son formas en las que los perros se prueban entre ellos para conocerse mutuamente. Las edades de los perros juegan un papel preponderante en el tipo de comportamiento que podría esperar. Un perro viejo tiene el derecho a gruñir, morder, empujar, o ladrar al cachorro, siempre y cuando no genere un daño físico verdadero. Muy raramente un perro adulto lastimará a un cachorro pequeño. Esto violaría los instintos de supervivencia enraizados profundamente, que permiten que todas las especies se propaguen sin importar cuán molestos sean los pequeños. Hay que ser paciente, y permitir que tu perro más viejo discipline a tu cachorro. Pero en esas situaciones es mejor estar presente para evitar consecuencias no deseadas. Los juegos entre perros normalmente son bruscos y físicos. Es importante que los perros jueguen como perros. No caiga en el error de corregir o prohibir el juego brusco. Los perros se agarran, se golpean, y se saltan, se empujan, se chocan, y se gruñen o ladran, todo a manera de juego. Es perfectamente correcto limitar el juego brusco al jardín, de forma que los perros no destruyan la casa en medio de su entusiasmo. Pero es un error el impedir la interacción canina natural. También es un error el mantener a los perros de la familia separados mediante mallas o puertas. Esto lleva a frustración, estrés, peleas a través de la malla, y en última instancia, a peleas verdaderas cuando a los perros finalmente por alguna puerta ¨mal cerrada¨, se les permite estar juntos. También el sexo de los perros en una jauría tiene un rol importante en la paz o las peleas que experimenten. La combinación ideal es un macho castrado con una hembra castrada. Esta es la que más probabilidades de paz y buena convivencia tiene. Las hembras, especialmente aquellas que están castradas, normalmente se llevan bien, con la excepción de ciertas razas y tipos de personalidad. Un grupo de varias hembras castradas y un macho castrado normalmente forman un grupo pacífico. El combinar más de un macho puede ser dificultoso, y probablemente resulte en alguna pelea, pero no es algo imposible. El combinar machos intactos, de cualquier raza, no es para nada recomendable. El establecer un grupo con machos castrados de razas de trabajos o terrier, tampoco es recomendable, a menos que tenga buena experiencia en entrenamiento y manejo de perros. «Los perros no suelen sufrir, en el sentido estricto de la palabra, de problemas de comportamiento. La gente sí. De hecho, y como regla general, los perros raramente causan problemas de comportamiento. Son los dueños a quienes por lo general deberán culparse.» William E. Campbell. |
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