Socialización: hablar con el Cachorro El primer código de comunicación incluye voz, gesto y contacto físico. Salta, olisquea, mueve el rabo...acaba de llegar y no sabe como se llama, Sin embargo, estimulando el contacto directo y aprovechando sus sentidos mas desarrollados, amo y cachorro podrán establecer sus primeros códigos de comunicación, indispensables para garantizar el futuro equilibrio psicológico del recién llegado. Los perros hablan, pero a su modo, y si se pretende entablar una buena comunicación con ellos será necesario saber como funcionan sus órganos de los sentidos. El perro percibe el mundo que le rodea como un paisaje de olores, aunque también tiene un oído muy fino y un gusto bastante selectivo. La voz mas el gesto... El cachorro entiende perfectamente el lenguaje del cuerpo; de ahí que los profesionales aconsejen cierta sincronía de movimientos durante los ejercicios que debe aprender. Si la expresión corporal del dueño no coincide con la orden que recibe, el animal se sentirá inseguro. Por ejemplo, cuando alguien pretende que el cachorro acuda a su lado, le llama por su nombre, el perro mira pero ni se mueve, probablemente es que no haya recibido el mensaje correctamente, y por lo tanto no sepa interpretarlo. Para lograr que el cachorro entienda lo antes posible las órdenes del amo, resulta indispensable que estas vayan acompañadas de gestos rápidos; bastará cualquier movimiento del brazo o de la mano para agilizar la comprensión. Queda claro que resulta absolutamente imprescindible dominar el cuerpo y observarse delante de un espejo durante unos minutos antes de comenzar el adiestramiento. Uno de los vínculos mas comunicativos y eficaces entre dueño y cachorro tiene que ver con el contacto físico. La socialización del joven animal se altera enormemente cuando se ve privado de las caricias de su amo. Para que el perro comprenda que está bajo los cuidados y la protección de su compañero humano, es necesario que se le toque con frecuencia, preferiblemente en el lomo. Las caricias refuerzan el vínculo afectivo entre el cachorro y los miembros de la familia. Además, los perros refuerzan el autocontrol de los niños con problemas de comunicación, como si el efecto de las caricias entre perro y niño fuera una fuente generadora de seguridad y calor para ambos. De tal manera que el tacto y el amor son palabras sinónimas, tanto para las personas como para los animales. La importancia del tono... La percepción auditiva del perro está muy desarrollada, y por eso es necesario practicar lo suficiente para que órdenes, alabanzas y reprimendas sean dadas en el tono adecuado al oído del animal. Mediante el timbre de voz se consigue que el cachorro distinga el estado de ánimo del dueño, actuando así en consecuencia. Claro que tampoco hace falta gritarle, oye perfectamente, incluso mejor que nadie. Un dato importante es que siempre se deberán utilizar las mismas palabras para idénticas órdenes. Revista electrónica Tacuarí. Dr. Alejandro García |
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